Las culturas del trabajo del campo se fueron heredando de generación en generación; de abuelo a hijo y a nieto. Los pioneros en el rubro fueron aprendiendo su oficio por la generación anterior y el traslado a su sucesor. Esto se cambió con la generación actual de herederos, que salieron de sus tierras en busca de estudios universitarios y formación extracurricular, señala a LA GACETA María Juliana Gabás, directora de MJG Consultores.
Esas acciones, según la especialista, generaron que las nuevas generaciones tengan una mirada diferente a la de sus antecesores, a la hora de administrar su actividad, realizar las tareas y tomar decisiones.
"El campo no está ajeno a la incorporación de nuevas tecnologías, existen más empresas informáticas destinadas a este rubro y administradores que invierten más dinero en insumos de alta tecnologías que a simple vista los antecesores no creían en invertir por no ver el beneficio a corto plazo y analizar la mejor rentabilidad de manera indirecta", puntualiza. Este "cambio de hacer las tareas" genera, mejor calidad en el producto final, sostiene la consultora en Gestión de Personas.
El productor actual busca, de manera constante, mejorar su rentabilidad con objetivos a mediano y largo plazo con acciones indirectas. "El mercado de los Recursos Humanos en está temática, es un nicho de negocio para los especialistas de está área, poco explotado y muy bien remunerado. Encarar un proyecto para este público lleva tiempo y costos que los productores están dispuestos a pagar", acota.
En la producción de hoy, dice Gabás, se tienen en cuenta que gastar en nuevas tecnologías, invertir en sus Recursos Humanos con formación en capacitación actualizada, le va a brindar mayores logros a largo plazo.